En coordinacionempresarial tienes un espacio para compartir buenas experiencias preventivas, poner en común una situación compleja de tu día a día… y por supuesto soñar con una cultura preventiva asentada en las organizaciones; liderada por una dirección comprometida y unos trabajadores concienciados, tal y como nos cuenta Jorge.

¿Quién es Jorge García?

Jorge trabaja como Responsable de Seguridad y Salud en el trabajo dentro del sector Logístico, liderando y dando soporte a las iniciativas de Prevención de Riesgos Laborales y Medio Ambiente de la Compañía, liderando la Cultura y Gestión de Seguridad y Salud en el trabajo desde la mejora continua.

Jorge García EHS Manager

Durante sus más de 15 años de profesión ha podido desempeñar diversas funciones en sectores como el farmacéutico, químico o la automoción adquiriendo un conocimiento global tanto de las compañías para las que he trabajado como de la Cultura de Seguridad y Salud en el trabajo en el entorno industrial. 

Si quieres saber algo más de él puedes consultar su perfil en Linkedin

Gracias Jorge por compartir tu sueños, por animarnos a seguir trabajando por el cambio de cultura preventiva.

Sueño con contratas, con contratas y con cultura

Todavía recuerdo aquella llamada… yo acababa de llegar a la planta en la que trabajaba, apenas acababa de soltar el botón para encender el ordenador cuando mi teléfono móvil sonó, era el responsable del proyecto: “¡Buenos días!, ¿puedes venir a la cubierta?”

No lo dudé un momento, asentí, colgué el teléfono y, sin pensarlo dos veces, me dirigí hacia el lugar. Teníamos trabajos de alto riesgo, en mi cabeza se agolpaban todos los requisitos que debía revisar si quería que el trabajo se realizara con los más altos estándares de seguridad, algo que había hecho cientos de veces. Pero esta ocasión tenía algo que lo hacía diferente:

  • El trabajo había sido revisado con el técnico de prevención de la propia contrata. Un profesional muy competente, se notaba que sabía de lo que
    hablaba y gustaba de visitar al cliente para conocer donde realizarían “sus trabajadores” las actividades.
  • También había estado el encargado de la ejecución del trabajo. Experimentado, curtido en mil batallas, toda una fuente de conocimiento sobre cómo hacer su trabajo, uno de esos pocos profesionales que apenas quedan ya.
  • El procedimiento de trabajo entregado pocos días después de la visita de ambos, bien estructurado, muy completo,. Recordaba perfectamente todo lo que decía – esbocé una leve sonrisa al recordarlo- durante la revisión, solo había tenido que incluir los requisitos propios de nuestra empresa que fueron aceptados de buena gana.
  • La documentación de Coordinación de Actividades Empresariales entregada a tiempo, “¿a tiempo? – me dije a mismo – hace una semana que está completa y revisada”
  • La formación a la contrata que dábamos previa al acceso a las instalaciones se había dado el día anterior, ¡Qué interesante fue el debate sobre cuál era la mejor forma de eliminar o minimizar los riesgos!… ¡Todos aprendimos ese día!
  • Nuestro «responsable de proyectos proactivo» no solo para conseguir los
    objetivos del proyecto sino también los de Prevención de Riesgos Laborales, con un gran conocimiento sobre el terreno y sobre cómo se deben hacer las cosas, medidas de seguridad, permiso de trabajo, “la seguridad es lo primero” decía incansablemente cuando revisábamos los trabajos con una contrata.


… Era una de esas extrañas ocasiones en las que todo va sobre ruedas, en las que todo parece sacado de un manual de “¿Cómo hacer un trabajo en condiciones ideales de Seguridad y Salud para los trabajadores?” …
Y, sin embargo, esa llamada inesperada, imprevista, ¿Qué podía haber ido mal? ¿Cómo era posible que hubiera problemas? ¿Acaso me había dejado cegar por el sueño de un mundo ideal en el que todo funciona y se siguen las normas al pie de la letra?… Si quería saber que pasaba, solo había una forma, llegar al lugar de la cubierta donde se debía hacer el trabajo.

Al llegar, me encaminé hacia el responsable del proyecto, intentando dejar a un lado mi incredulidad ante un trabajo tan bien planteado tanto en forma como en tiempo. Cuál fue mi sorpresa cuando su cara mostraba que no daba crédito a lo que estaba sucediendo, el responsable de la contrata se negaba a trabajar pesara a quien pesara mientras no se cumplieran todas las medidas de seguridad. Todavía recuerdo cómo me decía “Lo siento, pero en estas condiciones no es posible hacer el trabajo. Por favor, aseguremos que no hay ningún riesgo para mi equipo y revisemos todo desde el principio”. Por supuesto, así lo hicimos y el trabajo se puedo realizar sin más inconvenientes. Por extraño que parezca en esta ocasión no había nada que se hubiera hecho mal, que se hubiera omitido o que se hubiera olvidado; lo que ocurría era que la contrata que debía realizar el trabajo era partícipe de nuestra Cultura de Seguridad y después de muchos años de colaboración y trabajo juntos, por fin, todos hablábamos el mismo idioma,

LA SEGURIDAD ES LO PRIMERO.
Debo reconocer que esta situación me ha pasado en muy pocas ocasiones, pero sí, sucede. Cada vez los profesionales con los que trabajamos están más concienciados y poco a poco el mensaje y la preocupación que demostramos todos los que estamos comprometidos con la Prevención de Riesgos Laborales va calando en todos los trabajadores, ya sean propios o ajenos, pero no voy a negar la satisfacción que produce cada avance que vemos en la concienciación de todos los que nos rodean…
¿Os ha pasado? Seguro que sí, recordad estos pequeños grandes momentos y sonreíd, aunque sea para vuestro interior, cuando recordéis este sueño.

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