La realidad actual vista por un coordinador de actividades empresariales

el coordinador se preguntaExiste una relación directa y negativa entre la falta de cultura preventiva, la ausencia de coordinación  y los accidentes laborales. Las elevadas cifras de siniestralidad laboral reflejan un panorama donde muchas empresas se han dedicado al cumplimento meramente formal de entrega de documentación, pero no han contemplado otros aspectos esenciales, como la integración de la prevención en los procesos de la empresa y el análisis de las interacciones entre empresas concurrentes.

Desarrollar una buena estrategia de coordinación empresarial, obliga a planificar todas las tareas, lo que además de evitar accidentes, reduce los retrasos y los gastos e impide errores, omisiones o imprevistos. ¿Existe una integración del concepto de coordinación de actividades empresariales en la cultura preventiva de las empresas? Rotundamente, NO. ¿Cuál es el estado actual de la coordinación de actividades empresariales en este ámbito?.

Aun no existiendo una definición general que precise lo que se entiende como cultura preventiva, y constatando cierta confusión en cuanto a su enunciado, donde sí hay un amplio consenso es en la existencia de una relación directa y, en este caso, negativa, entre la falta de cultura preventiva y los accidentes laborales.

La realidad muestra un panorama donde la cultura de la coordinación empresarial  se ha centrado en una cultura de papel. Aun habiendo externalizado los servicios de prevención, muchas empresas se han dedicado al cumplimento meramente formal, centrado en la observancia de la ley, la inspección de trabajo y el miedo a la sanción, y no contemplan otros aspectos esenciales, como el análisis y estudio de las interacciones de los riesgos de las actividades concurrentes.

¿Con qué nos encontramos?

1. Los sistemas de trabajo se basan en disminuir las consecuencias de los accidentes, en vez de trabajar preventivamente.
2. La cooperación entre las distintas empresas  brilla por su ausencia: técnicos desbordados con duplicidad de tareas, falta de formación o información, precariedad, temporalidad, poca cualificación, personal con escasa experiencia, eventualidad…
3. Marco normativo desarrollado en demasía en algunos aspectos y escasamente en otros. Exigencias que cambian de unas comunidades autónomas a otras…
4. Convivencia con un sinfín de figuras denominadas preventivas (servicios de prevención, coordinadores, direcciones facultativas, recursos preventivos, delegados de prevención), así como otras de seguimiento y control (inspección de trabajo, sindicatos, colegios profesionales). No tenemos claro sus funciones, obligaciones y a quiénes y cuándo debemos de recurrir.
5. Falta comunicación en las empresas, lo que impide la integración de la prevención a todos los niveles. La ley es clara, y señala a las empresas como responsables directas de la seguridad de sus empleados, así como exige una integración real de la prevención en todos los procesos y niveles jerárquicos.
6. No existe una cultura preventiva, ni costumbres preventivas. La a cultura preventiva queda reducida a actuaciones puntuales, y hay que replantearse nuevas líneas de actuación. Tenemos la conocida frase “apagando fuegos”.
7. El proceso productivo en sectores como la industria es muy cambiante; se definen y estudian riesgos en procesos que varían minuto a minuto. Es imposible hacer prevención si el trabajador no se involucra ni colabora en el proceso.
8. Existe consciencia de que la accidentalidad no es una consecuencia del ejercicio de la propia actividad, sino de una inadecuada política de prevención. ERROR,  La PRL es una exigencia ética, legal y social que ha de ser integrada, como un elemento más de mejora, en cada una de las actividades que se llevan a cabo, y en todos los niveles jerárquicos.
9. Las actividades empresariales DEBERIA IR siempre en cadena,  con la idea de que el cliente de la seguridad es, además de uno mismo, las personas que realizan los trabajos anteriores-simultáneos y posteriores.
10. El empresario ve la cultura de la coordinación empresarial como un nuevo gasto, otro escalón más del mercado: calidad, medioambiente y  prevención. Sin embargo, es una cosa concreta, que no cuesta dinero; es algo como hacer todos los trabajos, como si cada uno de ellos pudiera provocar un accidente. ¿Qué conviene más a las empresas? ¿Cumplir el mínimo legal o desarrollar una cultura en coordinación de actividades empresariales?

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Una respuesta a “La realidad actual vista por un coordinador de actividades empresariales”

  1. Vicente
    02/05/2012 a 16:00 #

    El artículo refleja la problemática, pero ni la normativa ni la doctrina explica “como” coordinar, en tiempo real o en plazo, para estar seguros de qué hacer en todo momento.
    El legislador es inteligente en exigir, pero no en decir cómo cumplir.

    Saludos.

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