¿Cuál es el alcance de las obligaciones de las ETTs en materia de reconocimientos médicos?

Las obligaciones en esta materia se regulan en el art. 28 de la LPRL, en la Ley 14/1994 y en el RD 216/1999. El art. 28.1 de la LPRL establece que los trabajadores contratados por las empresas de trabajo temporal deberán disfrutar del mismo nivel de protección, en materia de seguridad y salud, que los restantes trabajadores de la empresa en la que prestan sus servicios, sin que pueda estar justificada, en ningún caso, una diferencia de trato en lo que respecta a las condiciones de trabajo, en lo relativo a cualquiera de los aspectos de la protección de la seguridad y la salud de los trabajadores. Y en el apartado 3 del mismo precepto legal se dispone que dichos trabajadores tendrán derecho a una vigilancia periódica de su estado de salud, en los términos establecidos en el artículo 22 de la Ley y en sus disposiciones de desarrollo.

Los trabajadores de empresas de trabajo temporal cedidos a empresas usuarias tendrán derecho a la vigilancia periódica de su estado de salud en función de los riesgos inherentes al trabajo, que, evidentemente, son los riesgos inherentes al trabajo en la empresa usuaria. Por ello, aunque la vigilancia sea voluntaria para el trabajador deberá ofrecerse en las mismas condiciones que para los trabajadores propios de la empresa usuaria y, si es obligatoria, por tratarse de alguno de los supuestos de excepción a la voluntariedad previstos en la norma, la extensión de las pruebas, frecuencia y demás características no deberán presentar diferencia con el trato que se dé a los trabajadores de la empresa usuaria.

La obligación de la usuaria de recabar información y de posponer el inicio de la prestación hasta la acreditación documental, por la ETT, sobre el hecho de que el trabajador ha sido declarado apto a través de la vigilancia de la salud, también se somete a lo previsto en el artículo 22 LPRL. La empresa usuaria deberá informar a la ETT sobre las medidas de vigilancia de la salud que deben adoptarse en relación con el puesto de trabajo a desempeñar, especificando si, de conformidad con la normativa aplicable, tales medidas tienen carácter obligatorio o voluntario para el trabajador y su periodicidad. A partir de ahí, la ETT debe cumplir sus obligaciones en materia de vigilancia de la salud, de acuerdo con los artículos 22 y 28 de la LPRL, siendo la vigilancia obligada en los casos del 22 (ej. empresas con riesgo de enfermedad profesional del art. 196.2 del TRLGSS), y en los restantes casos deberá ofrecer la vigilancia, y, por último, deberá aportar el certificado de aptitud para el puesto de trabajo a la empresa usuaria.

A modo de conclusión, señalar que, la ETT es responsable de la vigilancia de la salud del trabajador en misión conforme al art. 28.5 LPRL, obligación que se corresponde con el derecho del trabajador a una vigilancia periódica de su estado de salud siempre que preste su consentimiento para ello (salvo en los casos previstos en el art. 22 LPRL) y no se atente a su dignidad e intimidad. Lo que procederá respecto a cada contrato de puesta a disposición, consecuencia de las obligaciones respectivas de la ETT y de la empresa usuaria, de acreditar y constatar, en cada caso la aptitud del trabajador en relación con los servicios a prestar.

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